- ¡Mamá, mamá! ¡Ja, ja, ja! ¡Mira esa chica con una sombrilla! ¡Ja, ja, ja!- ¡Ay, Tomasín! Te he dicho mil veces que no te rías de la gente...
- ¡Ja, ja, ja! ¡Jo, mamá, ja, ja, ja! ¡Si esque mira qué ridícula! ¡Ja, ja, ja!
- Ya lo sé, hijo, ya la he visto... Pero disimula... Lo mismo está malita y no le puede dar el sol...
Y mientras tanto yo, con la cabeza bien alta, luzco mi sombrilla por el centro de Madrid, como las bellas damas de antaño, y tarareando el famoso tema de la zarzuela Luisa Fernanda:
Mujeres: A San Antonio, como es un santo casamentero, pidiendo matrimonio le agobian tanto, que Yo no quiero pedirle al Santo más que un amor sincero.
Hombres: Yo Señorita, que soy soltero y enamorado, la veo tan bonita, que soy sincero; y estoy pasmado de que un soltero no lleve Usted a su lado.
Mujeres: ¡Ay, que zaragatero es Usted!
Hombres: Yo soy un Caballero español.
Mujeres: Yo no soy extranjera...
Hombres: Y abra Usted el quitasol para que no se muera de celos el sol.
Javier: A la sombra de una sombrilla de encaje y seda, con voz muy queda, canta el amor.
Carolina: A la sombra de una sombrilla son ideales los madrigales, a media voz.
Todos: A la sombra de una sombrilla son ideales los madrigales, a media voz.
La gente se gira extrañada al ver pasar a una chica jóven con una sombrilla de encajes, pero no se inmutan si ven a otra con la cara llena de piercins. ¿Qué le pasa al mundo?
